07/08/2009
26/05/2009
10/04/2009
El Cordero Pascual
Se acercaba la fiesta de los panes sin levadura, llamada la Pascua. 2 Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo dar muerte a Jesús, pues temían al pueblo.
3 Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que pertenecía al número de los doce; 4 y él fue y discutió con los principales sacerdotes y con los oficiales sobre cómo se lo entregaría. 5 Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero. 6 El aceptó, y buscaba una oportunidad para entregarle, sin hacer un escándalo.
Llegó el día de la fiesta de los panes sin levadura en que debía sacrificarse el cordero de la Pascua. 8 Entonces Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id y preparad la Pascua para nosotros, para que la comamos. 9 Ellos le dijeron: ¿Dónde deseas que la preparemos? 10 Y El les respondió: He aquí, al entrar en la ciudad, os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle a la casa donde entre. 11 Y diréis al dueño de la casa: ``El Maestro te dice: `¿Dónde está la habitación, en la cual pueda comer la Pascua con mis discípulos?' 12 Entonces él os mostrará un gran aposento alto, dispuesto; preparadla allí. 13 Entonces ellos fueron y encontraron todo tal como El les había dicho; y prepararon la Pascua.
Cuando llegó la hora, se sentó a la mesa, y con El los apóstoles, 15 y les dijo: Intensamente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; 16 porque os digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino de Dios. 17 Y habiendo tomado una copa, después de haber dado gracias, dijo: Tomad esto y repartidlo entre vosotros; 18 porque os digo que de ahora en adelante no beberé del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios. 19 Y habiendo tomado pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. 20 De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros. 21 Mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa. 22 Porque en verdad, el Hijo del Hombre va según se ha determinado, pero ¡ay de aquel hombre por quien El es entregado! 23 Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí quién de ellos sería el que iba a hacer esto.
Se suscitó también entre ellos un altercado, sobre cuál de ellos debería ser considerado como el mayor. 25 Y Jesús les dijo: Los reyes de los gentiles se enseñorean de ellos; y los que tienen autoridad sobre ellos son llamados bienhechores. 26 Pero no es así con vosotros; antes, el mayor entre vosotros hágase como el menor, y el que dirige como el que sirve. 27 Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No lo es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, entre vosotros yo soy como el que sirve. 28 Vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas; 29 y así como mi Padre me ha otorgado un reino, yo os otorgo 30 que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino; y os sentaréis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.
"Evangelio San Lucas Cap. 22:7-29"
11/12/2008
Una Familia Especial en tiempos de crisis
Una Familia Especial en tiempos de crisis.
Era el pueblo más pequeño de aquel país y el más alejado de la capital cuyo nombre era Efrata, donde sus habitantes en su mayoría se dedicaban al pastoreo de sus ovejas y uno que otro a la agricultura. Ahí crecieron aquellos jóvenes ya que tenían algo en común: de todas las familias; eran las más pequeñas del pueblo y de éstas, las más pobres. Pero para ellos esto no era obstáculo para mirarse con cierto afecto. Compartían la merienda e iban a la misma “escuela”.
El nombre de él era José Jacob, un humilde artesano que por no tener muchos recursos económicos para comprar algunas ovejas, se dedicada a la artesanía en madera. Ella, Ana María, una joven hermosa, de ojos color miel y piel morena marcada por el sol de aquella tierra olvidada por sus gobernantes.
Conociendo la costumbre del pueblo, donde no se les permitía ni siquiera caminar juntos ni mucho menos tomarse de la mano, decidieron ambos, hablar de sus intenciones con sus familias y comprometerse para unirse en matrimonio. Esto fue recibido con mucho agrado por su padre y por su futuro suegro. Así que decidieron poner una fecha no muy lejana para contraer nupcias, y con esto; que el joven José Jacob tuviera tiempo para reunir algún capital y comprarle un buen regalo a la familia de su amada prometida.
Pasaron unos pocos meses después de aquella reunión familiar cuando un día, Ana María se encontró con un varón cuyas vestiduras eran blancas, alto y muy fornido. Este varón se acercó y le dijo con voz suave: “buenos días Ana María”, ella se asombró de que la llamara por su nombre y le respondió; “de dónde me conoce usted”; el varón continuó diciéndole; “tienes algo que todas las mujeres desearían tener; ser llena de la Gracia de Dios y sobre todo, ser elegida para ser la madre de un hijo no de este mundo terrenal sino del mundo celestial, por tanto; quedarás embarazada y tendrás un hijo y lo llamarás Christian Jesús”. Pero ¿cómo sucederá esto, ya que nunca he tenido relaciones sexuales con ningún hombre? “No te preocupes por esto ya que mi Señor Eloim enviará su Espíritu para cubrirte con su manto Santo y esta criatura que nacerá, será santísima en la presencia de mi Señor”. Ella le contestó, “si es así el asunto lo acepto pero, en realidad no entiendo nada de lo que me está diciendo. El problema es que ¿Cómo se lo voy a decir a mi prometido ya que pronto nos vamos a casar”, y aquel varón desapareció ante sus ojos.
Una noche, José Jacob se despertó muy sobresaltado por el sueño que recién había tenido, y a la mañana siguiente fue a la casa de Ana María y le contó diciendo: “soñé que un varón con vestiduras blancas llegó hasta mi cuarto y estando de pie ante mí me dijo: no te dé miedo de casarte mañana con tu mujer ya que ella está embarazada, no por ningún hombre sino por el Altísimo. Tendrán un hijo que llamarán Christian Jesús porque a éste escogió Eloim para liberarlos de sus opresores; así que, aunque contraerán matrimonio, no te acerques a ella ni le toques. Quiero que la recibas en tu casa y sean los padres adoptivos de este niño”.
Aquellos jóvenes se casaron al día siguiente y hubo gran algarabía en todo el pueblo, pero ellos; guardaron todo lo sucedido en su corazón y a nadie le contaron de su encuentro con aquel ser angelical.
Al acercarse el alumbramiento de Ana María, vinieron al país unos personajes importantes y se presentaron ante el gobernador del pueblo y le dijeron: ¿dónde está el futuro presidente de esta nación que ha nacido hoy”. Pero nadie les pudo dar información ya que desconocían del asunto. Pero viendo este gobernador corrupto y malvado los carruajes llenos de regalos que traían estas personas: oro, incienso y mirra, pensaron que se trataba de algún parroquiano muy adinerado y se dijeron unos a otros: “averigüemos dónde vive este niño para ir a matarlo a él y a su familia y quitarles todos estos tesoros” , pero estos personajes que venían de tan lejos, avisados por aquel ser angelical de las intenciones malvadas del gobernador, se regresaron a su país de origen por otro camino y le dijeron a José Jacob y a su esposa que huyeran a otro país.
Al pasar los años, conociendo esta familia que aquel gobernante malvado había muerto, decidieron regresar a su tierra natal e ir a la oficina de registro de nacimientos a inscribir a Christian Jesús como su propio hijo y también, los demás hijos e hijas que habían tenido en aquella tierra extranjera.
Fue así que, esta humilde familia creció y se convirtió en una gran familia noble, de buenos principios morales y espirituales, donde todos pregonaban el amor, la justicia y la paz; les decían a las personas que lucharan por sus ideales, a mantenerse firmes en el “camino” que su hermano les había indicado.
José Jacob se convirtió en todo un padre modelo, Ana María como la madre más amorosa de todas y Christian Jesús, todo un líder, luchador incansable por la igualdad de oportunidades para todos sin distingo de color ni de status social.
Se dice que este niño murió joven, defendiendo a los pobres y desposeídos; curando a los enfermos y gente sin fe ni esperanza de vida. Fundó la Universidad de la Ciencia y la Vida, aceptando a todos los estudiantes sin solicitar dinero; porque para él, lo más importante, era enseñar los principios de su Padre Eloim, aquel que lo envió y a él regresó el día que murió.
Sus hermanos y hermanas que crecieron junto a él, se casaron, tuvieron hijos, nietos; y a toda esta familia y a los graduados de la Universidad de la Ciencia y la Vida los comenzaron a llamar “cristianos” en memoria de su fundador.
"adaptación Bíblica por Rabee"
Era el pueblo más pequeño de aquel país y el más alejado de la capital cuyo nombre era Efrata, donde sus habitantes en su mayoría se dedicaban al pastoreo de sus ovejas y uno que otro a la agricultura. Ahí crecieron aquellos jóvenes ya que tenían algo en común: de todas las familias; eran las más pequeñas del pueblo y de éstas, las más pobres. Pero para ellos esto no era obstáculo para mirarse con cierto afecto. Compartían la merienda e iban a la misma “escuela”.
El nombre de él era José Jacob, un humilde artesano que por no tener muchos recursos económicos para comprar algunas ovejas, se dedicada a la artesanía en madera. Ella, Ana María, una joven hermosa, de ojos color miel y piel morena marcada por el sol de aquella tierra olvidada por sus gobernantes.
Conociendo la costumbre del pueblo, donde no se les permitía ni siquiera caminar juntos ni mucho menos tomarse de la mano, decidieron ambos, hablar de sus intenciones con sus familias y comprometerse para unirse en matrimonio. Esto fue recibido con mucho agrado por su padre y por su futuro suegro. Así que decidieron poner una fecha no muy lejana para contraer nupcias, y con esto; que el joven José Jacob tuviera tiempo para reunir algún capital y comprarle un buen regalo a la familia de su amada prometida.
Pasaron unos pocos meses después de aquella reunión familiar cuando un día, Ana María se encontró con un varón cuyas vestiduras eran blancas, alto y muy fornido. Este varón se acercó y le dijo con voz suave: “buenos días Ana María”, ella se asombró de que la llamara por su nombre y le respondió; “de dónde me conoce usted”; el varón continuó diciéndole; “tienes algo que todas las mujeres desearían tener; ser llena de la Gracia de Dios y sobre todo, ser elegida para ser la madre de un hijo no de este mundo terrenal sino del mundo celestial, por tanto; quedarás embarazada y tendrás un hijo y lo llamarás Christian Jesús”. Pero ¿cómo sucederá esto, ya que nunca he tenido relaciones sexuales con ningún hombre? “No te preocupes por esto ya que mi Señor Eloim enviará su Espíritu para cubrirte con su manto Santo y esta criatura que nacerá, será santísima en la presencia de mi Señor”. Ella le contestó, “si es así el asunto lo acepto pero, en realidad no entiendo nada de lo que me está diciendo. El problema es que ¿Cómo se lo voy a decir a mi prometido ya que pronto nos vamos a casar”, y aquel varón desapareció ante sus ojos.
Una noche, José Jacob se despertó muy sobresaltado por el sueño que recién había tenido, y a la mañana siguiente fue a la casa de Ana María y le contó diciendo: “soñé que un varón con vestiduras blancas llegó hasta mi cuarto y estando de pie ante mí me dijo: no te dé miedo de casarte mañana con tu mujer ya que ella está embarazada, no por ningún hombre sino por el Altísimo. Tendrán un hijo que llamarán Christian Jesús porque a éste escogió Eloim para liberarlos de sus opresores; así que, aunque contraerán matrimonio, no te acerques a ella ni le toques. Quiero que la recibas en tu casa y sean los padres adoptivos de este niño”.
Aquellos jóvenes se casaron al día siguiente y hubo gran algarabía en todo el pueblo, pero ellos; guardaron todo lo sucedido en su corazón y a nadie le contaron de su encuentro con aquel ser angelical.
Al acercarse el alumbramiento de Ana María, vinieron al país unos personajes importantes y se presentaron ante el gobernador del pueblo y le dijeron: ¿dónde está el futuro presidente de esta nación que ha nacido hoy”. Pero nadie les pudo dar información ya que desconocían del asunto. Pero viendo este gobernador corrupto y malvado los carruajes llenos de regalos que traían estas personas: oro, incienso y mirra, pensaron que se trataba de algún parroquiano muy adinerado y se dijeron unos a otros: “averigüemos dónde vive este niño para ir a matarlo a él y a su familia y quitarles todos estos tesoros” , pero estos personajes que venían de tan lejos, avisados por aquel ser angelical de las intenciones malvadas del gobernador, se regresaron a su país de origen por otro camino y le dijeron a José Jacob y a su esposa que huyeran a otro país.
Al pasar los años, conociendo esta familia que aquel gobernante malvado había muerto, decidieron regresar a su tierra natal e ir a la oficina de registro de nacimientos a inscribir a Christian Jesús como su propio hijo y también, los demás hijos e hijas que habían tenido en aquella tierra extranjera.
Fue así que, esta humilde familia creció y se convirtió en una gran familia noble, de buenos principios morales y espirituales, donde todos pregonaban el amor, la justicia y la paz; les decían a las personas que lucharan por sus ideales, a mantenerse firmes en el “camino” que su hermano les había indicado.
José Jacob se convirtió en todo un padre modelo, Ana María como la madre más amorosa de todas y Christian Jesús, todo un líder, luchador incansable por la igualdad de oportunidades para todos sin distingo de color ni de status social.
Se dice que este niño murió joven, defendiendo a los pobres y desposeídos; curando a los enfermos y gente sin fe ni esperanza de vida. Fundó la Universidad de la Ciencia y la Vida, aceptando a todos los estudiantes sin solicitar dinero; porque para él, lo más importante, era enseñar los principios de su Padre Eloim, aquel que lo envió y a él regresó el día que murió.
Sus hermanos y hermanas que crecieron junto a él, se casaron, tuvieron hijos, nietos; y a toda esta familia y a los graduados de la Universidad de la Ciencia y la Vida los comenzaron a llamar “cristianos” en memoria de su fundador.
"adaptación Bíblica por Rabee"
01/12/2008
La Fuerza del Perdón


Aquel hombre de nombre Sebastiano; después que murió su esposa Martha, partió a vivir a otro lugar, lejos de aquella tierra que le vio nacer pero que, le traía grandes recuerdos de su amada esposa. Tomó todas sus pertenencias y se fue con sus dos hijos a un país llamado “Bonanza” y allí comenzó a labrar y sembrar las buenas semillas que traía consigo.
Pasaron los días y la tierra le recompensó con grandes cosechas de trigo, maíz y arroz. Aquel hombre que llegó con poco en sus manos, en pocos años se convirtió en un gran hacendado, hombre sabio y muy respetado en el pueblo. Ya no lo veían como extranjero sino como uno de sus conciudadanos.
Sus dos hijos; Raymond y Gregory le ayudaban con el trabajo cotidiano de cada día, ya fuera en la labranza, con los rebaños de ovejas, con los caballos, vacas o terneros. Fue tanta su prosperidad que muy pronto compró las tierras vecinas para el pastoreo de sus rebaños. Su fama de hombre justo corrió por toda la comarca a tal punto que, llegaban jornaleros de muy lejos ofreciéndose trabajar para él a cambio del pan de cada día; pero, este hombre, no solamente les daba la ración diaria sino también, les proporcionaba techo, abrigo y pagaba el justo salario a todos por igual.
Su hijo menor Gregory le dijo un día: “Papá, deseo ir a recorrer el mundo, conocerlo y andar por él; por favor, concédeme la parte de la hacienda que me corresponde”. Sebastiano su padre, llamando a su hijo mayor Raymond les dijo a ambos: “He aquí les doy por igual a cada uno la porción que les corresponde de todas mis posesiones. Pueden construir cerca de aquí, comprar, casarse, formar una familia; lo que ustedes deseen”.
Pasados pocos días, Gregory pasó por alto el consejo de su padre y vendió su herencia. Tomó el dinero de la venta de sus bienes y partió a recorrer ese mundo lejano que tanto deseaba conocer.
Llegó a un pueblo llamado “Vive como quieras” y ahí gastó todo su dinero comprando placer, jugando a las cartas, embriagándose con extraños. Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella región a causa del señor de ese pueblo, ya que solo él autorizaba que comprar o que vender, quién comía o quién no.
Conociendo de agricultura y ganadería, fue a buscar algún trabajo en los campos; pero nadie lo contrataba ya que no sabía hablar el idioma de aquella nación. Era tanta el hambre, el frío y soledad que pasaba cada día en aquel lugar que, deseaba la comodidad de su hogar, junto a su papá y hermano.
Un día, levantó sus ojos al cielo y dijo entre sí: “¿Cuántos trabajadores en casa de mi papá tienen abundancia de comida y techo, y yo aquí perezco de hambre?”. Entonces dijo entre sí: mañana, muy temprano me levantaré e iré a la casa de mi padre y cuando lo vea le diré: “Papá, quiero pedirte perdón por no escuchar tus consejos acerca de “sembrar y recoger”. No merezco ser llamado tu hijo, quiero ser como uno de tus jornaleros y trabajar por el pan de cada día”.
A la mañana siguiente, al salir el sol; partió a la tierra de su familia. Caminó durante tres días, alimentándose de algunas frutas que encontró en el camino y durmiendo bajo la sombra de algún árbol. Durante el camino, estuvo meditando acerca de todo lo que le había acontecido en este tiempo fuera de su casa y de cómo perdió su herencia. Al tercer día, cuando el sol estaba por ocultarse sobre el horizonte; su padre, que desde que él se fue, acostumbraba sentarse cada tarde en lo alto de la peña que daba al camino, y entonces; su padre lo vio desde lejos y se alegró su corazón con gran amor hacia su hijo.
Gregory corrió a su padre y se postró a sus pies con gran arrepentimiento y lamento. Pero su padre, enjugando sus lágrimas lo levantó y lo abrazó con gran ternura y compasión, le llenó de besos y dijo a sus jornaleros: lleven a mi hijo a su habitación, tomen un vestido nuevo, el mejor y vístanle; y en aquel momento, el padre tomó su anillo y lo puso en su mano, se quitó sus zapatos y se los puso; y dijo a gran voz: “esta noche haremos una gran fiesta porque, perdí un hijo y Dios me ha recompensado con otro”.
Raymond, su hijo mayor, cuando volvía del campo preguntó, ¿a qué se debe la fiesta? Le dijeron: “tu hermano Gregory ha vuelto y tu padre ha hecho matar el mejor ternero para un asado, contrató unos cantores para la fiesta y te espera para la celebración”.
Entonces se enojó muchísimo y no quería entrar a la casa. Salió su padre a recibirlo y le suplicaba que participara de la fiesta, pero él no quería y le dijo su hijo: “por muchos años te he acompañado en el trabajo y nunca he desobedecido tus órdenes y ni siquiera me has dado un becerro para compartirlo con mis amigos, pero, éste tu hijo, que ha gastado todo tu dinero viviendo perdidamente, les haces fiesta e invitas a todo el pueblo”.
Entonces el padre le dice: “hijo, ciertamente tu has sido mi administrador y consejero, tú eres mi brazo derecho en quien he confiado toda la hacienda y quiero decirte que; todas las cosas que hay aquí son tuyas, el rancho, los rebaños, la cosecha, todo es tuyo; no tienes que pedirme permiso para tomar alguna cosa porque han sido tuyas desde que se fue tu hermano. Ciertamente, el dinero se puede perder por malas decisiones o circunstancias ajenas; pero el Amor permanece para siempre. Puedes traer cuando quieras a tus amigos y amigas a esta tu casa pero; era necesario hacer esta gran fiesta y que todos nos alegráramos porque, este tu hermano estaba muerto y ha revivido, se había perdido y se encontró a sí mismo”.
Entonces, su hijo mayor comprendió las palabras sabias de su padre y le dijo: “Padre, perdóname por pensar y decir estas cosas feas de mi hermano; a la verdad, yo también lo quiero y me hacía falta verlo. Podemos darle una parte de la hacienda para que comience una nueva vida y viva con nosotros”, y llamando a Gregory, lo abrazó, lo besó y también besó a su padre.
Se dice en aquella región que, aquella fiesta duró siete dias en celebraciones y aquel hombre llegó a ser un gran patriarca que vivió por muchos años, sus hijos eligieron esposas para sí y llenaron su casa de hijos e hijas.
"Adaptación bíblica de Rabee"
17/11/2008
La Familia (enfoque sistémico)

LA FAMILIA EN TIEMPOS DE TRANSICIÓN
La familia es una institución que forma parte de la sociedad y de todas las sociedades; adoptando formas diversas según la geografía e historia de los pueblos y según los tiempos que se encuentren viviendo.
Entre ambas, sociedad y familia, existe una relación e influencia de doble vía. Por ello, la familia adquiere y tiene características que van cambiando de acuerdo a los cambios sociales e históricos. Asimismo, la familia reproduce, en los individuos, las características que la sociedad se encuentra interesada en perpetuar.
En este momento, como a lo largo de la humanidad, la familia se encuentra en cambio y dicho movimiento es sentido por cada uno de los miembros del sistema familiar de acuerdo a sus características: pertenencia al subsistema, roles que desempeñan, sexo y edad, entre otras.
La transición es permanente. En ocasiones, esa transición es más o menos lenta y las personas se percatan o no de la misma. Independientemente de ello el cambio se está produciendo y se requiere flexibilidad en los subsistemas familiares para que la convivencia sea enriquecedora para todos los miembros. De lo contrario, sobrevienen crisis significativas o desajustes importantes.
Permanentemente, es a través del proceso de socialización primaria y secundaria que la familia perpetúa la ideología vigente y por tanto, enseña conceptos diversos. Entre ellos, el concepto de mujer y de hombre; así como los roles que le son asignados a cada género.
Definitivamente la socialización tiene un efecto duradero en la organización personal y social de cada individuo y tiene expresión a través de la personalidad.
La socialización tiene similitud con el disco duro de un sistema computarizado. Es más fácil variar el contenido de un único archivo en un disquete que la totalidad de archivos en el disco duro. De ahí, que los cambios en la concepción de las personas muchas veces son difíciles. Así ocurre con las concepciones de los hombres y las mujeres sobre el mundo, el ser hombre o mujer, el ser madre, el ser padre, el ser esposa, esposo, etc.
Aunque para la evolución plena y armónica de los miembros del sistema familiar es necesario estar abierto a los cambios; la socialización rara vez nos prepara para ellos. De ahí que a dichos cambios se les suele atribuir grandes cuotas de sufrimiento.
Por ejemplo, para la generación que ahora tiene más de 40 años, el concepto de que el matrimonio y la pareja no es para siempre es un aprendizaje que apareció posterior a su socialización o apareció, solo como pequeñas pinceladas.
Con frecuencia, dicho conocimiento se encuentra en la esfera racional y el discurso de las personas suele ser de corte contemporáneo. Como resultado el disco duro tiene información tradicional o bien una mezcla. De ahí que los miembros del subsistema tienen conceptos tradicionales o contradictorios en torno a la estructura de la familia, las relaciones y roles de los subsistemas, etc.
Siguiendo con el mismo ejemplo, se incluye en el mapa de lo posible el divorcio o la separación de las parejas; pero esto es vivido con grandes cuotas de confusión, conflicto, ambivalencia y dolor.
Frecuentemente, nos encontramos, sosteniendo posiciones filosóficas e ideológicas que nos sorprenden por lo tradicionales cuando pensábamos ¡qué modernos somos!.
A manera de ejemplos, en este momento en Costa Rica, es difícil asumir con, naturalidad, que la mujer pueda ser la única proveedora económica y el hombre pueda ser el encargado de la casa. Todavía no es aceptado, por una proporción significativa de la sociedad, la igualdad real dentro de la familia.
Ya se acepta, con naturalidad, que la familia puede estar conformada por padre, madre, hijos o por madre o padre e hijo (os) y todas las combinaciones posibles. Se acepta que los hombres y las mujeres tengan una elección sexual diversa pero no es aceptable que homosexuales o lesbianas constituyan una familia con hijos, etc.
Las personas (hombres y mujeres) pueden acudir a estrategias de sobrevivencia que como tales permiten sobrevivir pero que dificultan el crecimiento personal y del sistema familiar: aceptar ser tradicionales, negar las contradicciones y dificultades, idealizarse e idealizar al otro, mantenerse a la defensiva y asumir posiciones agresivas, tornarse cínicas en sus relaciones, temer al compromiso afectivo, etc. y tomar posiciones que corresponden a estas visiones.
Es claro, que sobre el concepto de familia es necesario mantener una posición de construcción continua, de amplitud existencial y de reflexión. Las personas que no logran esta actitud o se enquistan en una fase tienen el riesgo de rigidizarse y por tanto, vivirán con más dolor y dificultades los cambios de los tiempos y por tanto de la familia.
Los cambios socioeconómicos producidos han generados cambios en los roles de cada una de las personas. En este momento, en Costa Rica se vive un periodo de transición en el cual es difícil tener una pareja o una familia porque cada uno de los miembros suele tener una idea diferente de su rol y el que debe desempeñar el otro. Esto suele generar frecuentes conflictos, diversas expectativas y por tanto, diversas frustraciones.
A todo lo anterior, se agrega el hecho de que la dinámica en las familias se vive y raras veces se analiza. Se llega al análisis cuando lo cotidiano es inmanejable y amenaza con la disolución de los contratos de pareja o se ha identificado un chivo emisario.
Dado que según lo que se sostiene en este ensayo, es difícil vivir en pareja y familia en tiempos de transición, en Costa Rica, en el 2004; ¡viva la terapia familia sistémica! como un intento de pensar, analizar y aprender nuevas visiones que permitan movimiento y cambio sostenido a los miembros de este importante sistema: la familia.
13/11/2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
